Un nuevo panorama de violencia se consolida en la Sierra Nevada de Santa Marta y su área de influencia. Durante el primer trimestre de 2026, al menos 281 homicidios han sido registrados en los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar, en medio de una reconfiguración del conflicto armado en esta región del Caribe colombiano.
De acuerdo con la información conocida, el aumento de los asesinatos estaría relacionado con la disputa territorial entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), también conocido como Clan del Golfo.
Ambas estructuras buscan consolidar el control de corredores estratégicos y economías ilegales, lo que ha intensificado los enfrentamientos y las afectaciones a la población civil.
La dinámica de violencia no solo se concentra en zonas rurales, sino que también ha comenzado a impactar áreas urbanas, generando temor entre las comunidades y alterando la vida cotidiana en distintos municipios de estos tres departamentos. En este contexto, la Sierra Nevada vuelve a posicionarse como un territorio en disputa, pese a su relevancia ambiental, cultural y social.
Alertas tempranas ya habían advertido sobre el riesgo en varios municipios de la región, donde la presencia de grupos armados ilegales ha derivado en homicidios, amenazas, extorsiones y desplazamientos forzados. Las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes figuran entre las más afectadas por esta situación.
En La Guajira, el impacto de esta reconfiguración del conflicto genera especial preocupación por su cercanía con zonas estratégicas de movilidad y comercio, así como por la vulnerabilidad de varias comunidades que históricamente han enfrentado limitaciones en el acceso institucional.
La situación mantiene en alerta a autoridades y organismos de derechos humanos, que insisten en la necesidad de fortalecer la presencia del Estado y adoptar medidas integrales que permitan contener la expansión de los grupos armados y proteger a la población en este territorio.





