Las elecciones legislativas celebradas este domingo en Colombia dejaron un resultado importante para La Guajira. El departamento logró consolidar una representación significativa en el Congreso de la República con tres senadores y dos representantes a la Cámara que, desde distintas corrientes políticas, tendrán la responsabilidad de llevar la voz de los guajiros a las decisiones nacionales.
Los resultados confirmaron la elección de Alfredo Deluque por el Partido de la U, Martha Peralta por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS) y Johana Osorio por el Pacto Histórico al Senado de la República.
A ellos se suman en la Cámara de Representantes Jorge Armando Figueroa, también por el Partido de la U, y Juan Loreto Gómez por el Partido Conservador Colombiano. En total, cinco curules que representan una oportunidad política que el departamento no debería desaprovechar.
Más allá de las diferencias partidistas, lo que está en juego es el futuro de un territorio que durante años ha enfrentado profundas desigualdades sociales, crisis humanitarias recurrentes y enormes retos en infraestructura, acceso a servicios básicos y desarrollo económico. Por ello, el llamado que surge tras estas elecciones es claro: La Guajira necesita unidad.
La representación obtenida debe convertirse en una plataforma de trabajo conjunto para impulsar transformaciones estructurales. La diversificación económica del departamento sigue siendo uno de los desafíos más urgentes.
Durante décadas, la economía guajira ha dependido en gran medida de actividades extractivas, mientras sectores con gran potencial —como el turismo sostenible, las energías renovables y las economías comunitarias— aún esperan políticas públicas sólidas que impulsen su desarrollo.
Al mismo tiempo, cualquier agenda para La Guajira debe reconocer la realidad de sus comunidades indígenas, especialmente del pueblo Wayuu, que continúan enfrentando enormes dificultades en acceso a agua potable, salud, alimentación y educación.
Las elecciones ya pasaron. Ahora comienza la tarea más importante: que los congresistas del departamento trabajen unidos, dejen de lado los intereses personales y construyan acuerdos que permitan cerrar las brechas sociales y abrir nuevas oportunidades para La Guajira.






