En la comunidad de Yotojoroin, en la zona rural de Uribia (La Guajira), el Gobierno nacional entregó una planta de tratamiento de agua potable que promete transformar las condiciones de vida de miles de habitantes, especialmente niñas y niños. La obra, inaugurada recientemente por el presidente de la República, Gustavo Petro, busca ampliar el acceso al agua segura en una región afectada durante décadas por la escasez hídrica y la precariedad en el suministro de servicios básicos.
La planta está equipada con tecnología de ósmosis inversa y paneles solares para su funcionamiento, y tiene capacidad para producir cerca de 80.000 litros de agua aptos para consumo humano al día. Según las autoridades, el proyecto beneficiará de manera directa a más de 5.000 personas de Yotojoroin y de comunidades cercanas como Kapuchichon, Ouispa y Pirrulia. Entre los beneficiados están alrededor de 1.300 estudiantes de la Institución Etnoeducativa Integral Rural Isabel Jusayu, quienes ahora contarán con agua permanente durante sus actividades escolares.
La construcción de esta infraestructura fue financiada con recursos públicos por un valor cercano a los 6.800 millones de pesos, como parte de una estrategia nacional para cerrar las brechas de acceso a agua potable y saneamiento básico en La Guajira. Las inversiones en este tipo de proyectos superan los 803.000 millones de pesos destinados a los 15 municipios del departamento en el marco de la actual administración, según datos oficiales.

Durante el acto de entrega, el presidente Petro destacó que garantizar el acceso al agua no solo es una cuestión de infraestructura, sino una política pública vinculada a la salud y la calidad de vida. En su intervención relacionó la ampliación del suministro de agua con una reducción en la mortalidad infantil asociada a desnutrición, una problemática que ha marcado históricamente a La Guajira. Las cifras oficiales citadas por el mandatario indican una disminución de estas muertes tanto en el departamento como en el país.
Para las familias de Yotojoroin y zonas aledañas, la nueva planta simboliza una mejora concreta en su día a día. La llegada de agua confiable representa no solo aliviar una necesidad básica, sino avanzar hacia la garantía de derechos fundamentales, especialmente en territorios donde la falta de acceso al agua ha sido una constante.
Con esta entrega, las autoridades nacionales buscan profundizar el enfoque de equidad en políticas de servicios públicos y responder a las demandas de comunidades que han enfrentado condiciones adversas por años, reivindicando el acceso al agua como un elemento esencial para la vida, la salud y la dignidad humana.






