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Sin autoridad, reina el caos – Nuevo Día Noticias

Sin autoridad, reina el caos

Lo ocurrido en las últimas 72 horas en La Guajira no puede entenderse como un hecho aislado ni como una simple reacción de grupos armados ilegales. Lo que hoy vive el departamento es el reflejo de una realidad más profunda: la ausencia de una estrategia sólida, sostenida y visible en materia de seguridad por parte de las autoridades territoriales.

Las amenazas de paro armado, los mensajes intimidatorios, los disparos contra establecimientos y el temor generalizado en la población no solo evidencian la capacidad de intimidación de estos grupos, sino también los vacíos institucionales que permiten que ese control se expanda. Cuando las personas deben cambiar su día a día por miedo, cuando el tendero cierra, cuando el silencio se impone en las calles, el problema deja de ser únicamente delictivo y se convierte en una crisis de gobernabilidad.

La seguridad no puede seguir reduciéndose a reacciones tardías o a comunicados que intentan transmitir calma en medio de la incertidumbre. La Guajira necesita mucho más que presencia ocasional de la fuerza pública. Requiere un plan integral, articulado y constante que prevenga, contenga y responda de manera efectiva a estas amenazas.

En este escenario, el papel de la Gobernación de La Guajira y la Alcaldía Distrital de Riohacha es determinante. No se trata únicamente de acompañar o respaldar acciones del nivel nacional, sino de liderar estrategias territoriales claras que garanticen la protección de la ciudadanía. La ausencia de una hoja de ruta visible en materia de seguridad deja a las comunidades expuestas y envía un mensaje preocupante: que el control del territorio sigue en disputa.

Las comunidades, especialmente las más vulnerables, no pueden seguir siendo las que asuman las consecuencias de esta falta de acción estructurada. La Guajira no puede normalizar el miedo ni acostumbrarse a que su dinámica social y económica dependa de decisiones impuestas por actores ilegales.

Lo sucedido en estos días debe ser un punto de inflexión. Es momento de pasar del discurso a la acción, de la reacción a la planificación, y de la presencia simbólica a la autoridad real.

Porque cuando el ente territorial no logra ejercer control efectivo sobre su territorio, otros lo hacen. Y cuando eso ocurre, el resultado es claro: sin autoridad, reina el caos.

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