En el norte de La Guajira, cientos de niños y niñas wayuu deben atravesar caminos de arena y altas temperaturas para poder llegar a sus escuelas. La situación se presenta en el municipio de Uribia, donde hasta el momento no se ha garantizado la contratación del servicio de transporte escolar para el calendario académico de 2026.
De acuerdo con lo revelado por el diario El Espectador, cerca de 10.000 estudiantes estarían afectados por la falta de rutas que tradicionalmente trasladan a los menores desde sus rancherías hasta los centros educativos. Sin ese apoyo, muchos deben caminar entre tres y cinco kilómetros en medio del desierto, bajo temperaturas que pueden superar los 35 grados centígrados.
Para las comunidades, el problema no es nuevo, pero sí recurrente. Padres y líderes locales advierten que la ausencia de transporte no solo incrementa el riesgo de golpes de calor, deshidratación o accidentes en trayectos solitarios, sino que también impacta directamente la permanencia escolar. En una región donde históricamente se han registrado altos índices de deserción, cualquier obstáculo adicional profundiza la brecha educativa.
La situación cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que Uribia es reconocido como el municipio con mayor población indígena del país. El acceso efectivo a la educación, además de ser un derecho fundamental, hace parte de las obligaciones reforzadas del Estado frente a comunidades étnicas, en el marco de la protección especial que ordena la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Constitucional.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente la fecha en la que se normalizaría el servicio. Mientras tanto, los menores continúan recorriendo largas distancias para asistir a clases, en medio de un entorno geográfico adverso que pone a prueba su resistencia y evidencia, una vez más, los desafíos estructurales que enfrenta La Guajira en materia de acceso a servicios básicos.
Nuevo Día Noticias se comunicó con la Alcaldía de Uribia a través de su Oficina de Prensa, sin embargo, al cierre de esta publicación no se recibió respuesta sobre esta información publicada originalmente en El Espectador.






